TOMA DE CONCIENCIA DE UNA HISTORIA EMPEZADA "HACE MIL AÑOS"

Pronunciada primero, luego escrita, la palabra pasó de boca en boca, siguió de mano en mano, de cera en pergamino, de papel en papel, de tinta en tinta... ( ...)" yo la recojo..." ( "La palabra" de Ángel González)

lunes, 5 de marzo de 2018

NOVECENTISMO, VANGUARDIAS, G. 27 Y M.HERNÁNDEZ 4º ESO




EL NOVECENTISMO O GENERACIÓN DEL 14
Cuando se habla de Novecentismo nos referimos a la obra de un grupo de autores que alcanza su momento de máximo esplendor a partir del año 1914 (de ahí el término Generación del 14 que también se les aplica), muy importante es saber que convivieron con todas las Vanguardias europeas ( década de los años 20) y que a partir de 1930 empiezan a politizarse debido a la situación
Una vez conocido lo que estos autores entienden por Novecentismo, sería interesante saber si podemos aplicarle a este grupo de autores (Ortega y Gasset, D’Ors, Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, Gabriel Miró, etc...) el término de “generación literaria”: todos ellos tienen una edad similar, son amigos y vivencias similares: son universitarios y tienen un guía: ORTEGA Y GASSET.  Teniendo en cuenta lo anterior, podemos decir que se trata de una generación diferente de la modernista. El problema se plantearía a la hora de diferenciar el Novecentismo de las Vanguardias. Muchos autores de la Generación del 27 también se vieron influenciados por la vanguardias literarias y escribieron poemas que seguían estas normas literarias( por ejemplo García Lorca y Alberti con el Surrealismo)
2. Características generales.-
a. En política, estos autores se sitúan dentro de lo que se conoce como “reformismo burgués”, en posturas que van desde el liberalismo a la social-democracia
b. Encarnan un nuevo tipo de intelectual: - No bohemio. - Universitario.  - Objetivo y racional.
- Se dirige a una minoría culta.
c. Europeísmo. Están abiertos a las nuevas ideas que provienen de Europa, pero no por eso se olvidan de la preocupación por el problema de España.
d. Reaccionan contra el arte del s. XIX. Para ello se valen de tres mecanismos: ( ARTE PURO) :
. Huyen del sentimentalismo, expresan ideas objetivas y racionales.
. Prefieren una postura intelectualista y más positiva, optimista hacia un s. XX que trae tecnología y progreso, velocidad, deporte y desarrollo.
. Hacen una literatura para minorías, con un léxico muy culto y gran uso de metáforas.
e. Intentan hacer un arte puro que busca solamente el placer estético, formal.
f. Renovación de la lengua literaria mediante la ampliación del vocabulario.

3.Autores
El ensayo. José Ortega y Gasset (1883-1956).Filósofo y ensayista que fue el maestro del Novecentismo y las Vanguardias. Destaca su obra España invertebrada donde critica la falta de unidad en España para salir de la situación de decadencia, o La deshumanización del arte  donde afirma que el arte moderno es un arte deshumanizado que deforma la realidad y que solo unos poco s pueden entenderlo.  - El objeto de la filosofía debe ser la propia vida humana (“yo soy yo, y mis circunstancias”).
La novela novecentista.-: Otra novela que pretende renovar el género, apartándose del Realismo y el Naturalismo y continuando los intentos del Modernismo y 98. Esta novela es minoritaria. Presenta cuatro tipos fundamentales: el lirismo, el intelectualismo, el humor y la deshumanización.
La novela lírica. Gabriel Miró.-
La novela intelectual. Ramón Pérez de Ayala.-
La novela de humor. Wenceslao Fernández Flores.-
La novela deshumanizada. Benjamín Jarnés.-
   
LITERATURAS DE VANGUARDIA
Es muy difícil distinguir entre Novecentismo y Vanguardias ya que muchos de los rasgos definitorios son comunes para ambos movimientos. Incluso dentro de la obra completa de algunos autores podemos encontrar libros de tono novecentista junto a otros de espíritu claramente vanguardista. En realidad no debemos considerar con independencia el Novecentismo y las Vanguardias, sino que ambos forman un gran movimiento artístico que en el período de entreguerras tiene como finalidad la reacción contra la literatura, el arte y el mundo anterior, es decir, contra el Modernismo. La diferencia que existe entre Vanguardias y Novecentismo se deberá entender como una diferencia cuantitativa, esto es, la reacción vanguardista es mucho más radical, mucho más violenta que la del Novecentismo.
Características generales
Aunque hemos dicho que las Vanguardias no fueron unitarias, sí es cierto que podemos aislar algunas características generales y comunes a un gran número de autores:
a. Internacionalismo. Frente al nacionalismo de la literatura anterior, preocupada por la problemática social de los países concretos, los artistas de vanguardia se consideraron ciudadanos del mundo -del mundo del arte, se entiende- y preocupados por cuestiones universales más que particulares.
b. Antitradicionalismo. Desprecian todo lo heredado de períodos anteriores, tanto en lo referente a temas como a formas de expresión. Se levantan contra lo anterior, incluso contra el movimiento de vanguardia que les antecedió.
c. Es un arte intelectual que suele despreciar las emociones. Esto provoca que sea también un arte minoritario dirigido solamente a aquellos capaces de comprenderlo.
d. Es un arte fiel a su época y por eso refleja el espíritu de su tiempo: las máquinas, el progreso, la técnica, las diversiones, el deporte, el humor... pero también refleja los aspectos más negativos de la sociedad moderna.
e. Es un arte fundamentalmente feo, el primero en acentuar de forma general lo grotesco de nuestra cultura occidental.
f. Es un arte deshumanizado, desprovisto de sentimientos y pasiones humanas. El arte se reduce en muchas ocasiones a simple juego formal.
g. Busca la espontaneidad, frente al trabajo previo y minucioso.
h. Su tema principal será la contradicción. Este hecho explica que algunos movimientos, por ejemplo, exalten los valores positivos del mundo moderno (Futurismo), mientras que otros se centren en los aspectos negativos (Expresionismo o Surrealismo).
i. El arte de Vanguardia se valdrá de dos herramientas principales:
-El humor, porque es útil para desmitificar y desdramatizar.
-La metáfora en la que los términos que se comparan tengan poca relación.
j. Libertad absoluta del artista. Libertad llevada hasta el extremo, por ejemplo, de romper con la lógica o con los idiomas conocidos.
Las Vanguardias en Europa.-
Futurismo
El Futurismo fue el primer movimiento de vanguardia. Comenzó en Italia, en 1909 de manos de Marinetti. Podemos destacar los siguientes rasgos:
a. Temas: exaltación de  la velocidad, el riesgo, el peligro, lo moderno, las máquinas, la violencia, los deportes, la guerra, el militarismo, las fábricas, etc...
b. Espíritu: Odio a la inteligencia a favor de la intuición. Ruptura con todo lo pasado.
Espíritu iconoclasta. Ruptura con las convenciones culturales. Optimismo y vitalidad. Lo tomaron las ideas fascistas y marxistas.

Cubismo
El Cubismo en artes plásticas surgió hacia el año 1907 con pintores como Picasso que se vieron impresionados por el arte africano y polinésico, pero también por la pintura románica medieval. El Cubismo literario apareció algunos años después y su máximo representante ha sido Apollinaire.
Algunos rasgos definitorios serán:
a. Descomponer la realidad. Observación de la realidad desde diferentes perspectivas.
b. Integración de las artes. Esto explicará el género literario del caligrama (pintura + literatura) o el pictórico del collage (pintura + escultura + literatura).
c. Intentan crear obras de arte que tengan vida propia, independientemente de su parecido con la realidad.
d. Fragmentarismo. El poema se suele convertir en una sucesión de emociones, ideas, anotaciones, etc...
f. Espontaneidad. Niegan la elaboración formal posterior de la obra de arte. Buscan lo ilógico, huyendo del intelectualismo.
Dadaísmo
Dadá nació en Suiza durante la Primera Guerra Mundial de manos de Tristan Tzara. Los rasgos que pueden definirlo son: Deseo de independencia del artista respecto a la sociedad.
Libertad absoluta del arte. Hacer “tabla rasa” con todo lo existente. Empezar desde cero, desde la invención del idioma.
b. Temas: Crear una palabra expresiva que fuera válida por sí misma, por su sonido, y no por su contenido, por su relación con la realidad. Burla del espectáculo y del mundo del arte. Burla de todo lo aceptado socialmente. Se desprecia la sociedad burguesa y lo tomaron los anarquistas como ideología.







Las Vanguardias en España.-

Ultraísmo
Aparece en España en la década de los veinte y es un reflejo en nuestro país del Futurismo y del Dadaísmo, pero también de la labor vanguardista de Ramón Gómez de la Serna.. Los caracteres que lo definen son:
b. Sustitución de los signos de puntuación por signos matemáticos.
c. Exaltación de la maquinaria y del mundo moderno.
d. Ruptura de la disposición tipográfica tradicional.
e. Renovación de la metáfora: El poema debe ser una sucesión de metáforas. Se debe eliminar de la metáfora todo lo sentimental, personal o anecdótico. La metáfora debe relacionar elementos nunca relacionados en la realidad.
Creacionismo
Este movimiento se inició en París de manos del poeta chileno Vicente Huidobro en torno al año 1918. Los caracteres que lo definen son dos:
a. Romper con la realidad visible para crear una nueva realidad que tenga sentido por sí misma.
b. “Hacer un poema como la naturaleza hace una árbol”, dijo Huidobro en su primer
Manifiesto.

El Surrealismo
El Surrealismo como movimiento artístico nació en Francia en torno a 1920. Su creador fue André Bretón y en torno a él se formó un importante grupo de artistas que residieron en París y que durante algún tiempo siguieron fielmente los dictados de la teoría surrealista: Louis Aragon, Juan Larrea, Luis Buñuel, Salvador Dalí, entre otros.
El Surrealismo no pretendió ser solamente una opción artística, sino que quiso ser un movimiento que promoviera la revolución integral, la liberación total del hombre. Pretendió transformar la vida. Esa liberación total que buscan los surrealistas se centra fundamentalmente en dos áreas de la personalidad y de la vida:
A. Por un lado buscan liberar al ser humano de sus propias represiones. En este aspecto entroncan con la teoría del psicoanálisis de Freud (recordad: la búsqueda del placer, el choque con las normas y la consciencia, la frustración).
B. Pero también pretendieron una liberación de la represión que sobre el hombre ejerce la sociedad burguesa y sus modelos de estado. En este aspecto, el Surrealismo se relacionará con el Marxismo (recordamos otra vez el primer tema de literatura).
Para conseguir esa finalidad de liberar al ser humano de las represiones personales y sociales, los surrealistas se valieron de una serie de técnicas concretas, todas ellas buscando la libertad de creación olvidando la razón:
a. Escritura automática
b. Ensambladura fortuita de palabras.
c. Reseña de sueños.
d. Liberación del lenguaje mediante...
Con todo esto, los surrealistas buscaron llamar la atención no dé la razón del lector, sino de su inconsciente. Pretendieron provocar acciones, no ser entendidos.
Con lo visto anteriormente nos debemos dar cuenta de que el Surrealismo es un movimiento que rehumaniza el arte deshumanizado de las Vanguardias. Es el último movimiento de Vanguardia y aquel que acaba con la Vanguardia, porque supone la llegada de nuevo de temas como la preocupación existencial, religiosa o social.
Como dijimos al principio, el Surrealismo nació en Francia, pero las mejores manifestaciones del arte y la literatura surrealistas se dieron en España o de manos de artistas españoles. Fíjate en la relación de obras y autores que se proponen a continuación:
Surrealismo en pintura: Salvador Dalí.
Surrealismo en el cine: Luis Buñuel con dos películas: Un perro andaluz y La Edad de Oro.
Surrealismo en literatura:
·  La obra poética del Grupo del 27. Muchos de los autores de este grupo se vieron influidos en mayor o menor medida por el movimiento, su espíritu o sus técnicas.
Repasémoslas:
Rafael Alberti, Sobre los ángeles.
F. García Lorca, Poeta en Nueva York.
Luis Cernuda, Un río. Un amor.
Luis Cernuda, Los placeres prohibidos.
Luis Cernuda, Donde habite el olvido.
Vicente Aleixandre, Espadas como labios.
Vicente Aleixadre, La destrucción o el amor.
Emilio Prados.
Manuel Altolaguirre.
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963).-
Este autor no puede incluirse dentro de ningún movimiento, sino que tomará rasgos del
Cubismo, Futurismo, Dadaísmo y Surrealismo. Manifestó una postura antiburguesa que ejercía la provocación contra las normas establecidas. Fue sin duda alguna el impulsor de las vanguardias en España. El pensamiento artístico de Ramón parte de la idea de que el mundo es un absurdo, un circo ridículo que sólo puede describirse en términos de humor, en muchas ocasiones con un toque de amargura: “mi obra está, desde luego, al margen del honor y de la moral burguesa”, dijo en 1923.
 Entre las aportaciones más curiosas de Ramón está la creación de un género literario nuevo al que denominó greguería y que definió con una igualdad matemática:
Greguería = Humor + Metáfora
Se han clasificado las numerosas greguerías de Ramón Gómez de la Serna cuatro grupos:
Basadas en una falsa etimología: “Bisabuelo parece querer decir una pareja de abuelos”.
Basadas en una paranomasia: “Cuando contamos por lustros nuestra edad es que queremos dar lustre a nuestros años”
Basadas en la parodia de frases hechas: “¿De cuerpo presente? No. De cuerpo pretérito pasado”.
Basadas en una dilogía: “El defecto de las enciclopedias es que padecen apendicitis”.
Obras: El torero caracho.

LA GENERACIÓN DEL 27

Hacia 1920 irrumpió en el panorama cultural español una promoción literaria de calidad excepcional que se conoce como generación del 27. Se trataba de un grupo de jóvenes autores que, aunque escribieron teatro, ensayo y novela, destacaron, sobre todo, por su poesía.

Los poetas más relevantes de la generación del 27 fueron: Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Pedro Salinas, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados.

La producción del 27 coincidió en el tiempo con la de los escritores de fin de siglo, las vanguardias y Juan Ramón Jiménez, y con la obra de pintores como Picasso o Dalí, músicos como Manuel de Falla y cineastas como Buñuel. El esplendor artístico y cultural de este período ha llevado a acuñar la denominación de “edad de plata” para esta etapa de la cultura española.



    


LA GENERACIÓN DEL 27 
Hacia 1920 irrumpió en el panorama cultural español una promoción literaria de calidad excepcional que se conoce como generación del 27. Se trataba de un grupo de jóvenes autores que, aunque escribieron teatro, ensayo y novela, destacaron, sobre todo, por su poesía.
Los poetas más relevantes de la generación del 27 fueron: Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Pedro Salinas, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados.
La producción del 27 coincidió en el tiempo con la de los escritores de fin de siglo, las vanguardias y Juan Ramón Jiménez, y con la obra de pintores como Picasso o Dalí, músicos como Manuel de Falla y cineastas como Buñuel. El esplendor artístico y cultural de este período ha llevado a acuñar la denominación de “edad de plata” para esta etapa de la cultura española.

Los RASGOS GENERACIONALES de este grupo poético son los siguientes:
1ª) Todos nacen en torno a 1900. El mayor, Salinas, nace en 1892; el más joven, Altolaguirre, en 1905.
2ª) Formación intelectual semejante. La mayoría tienen estudios universitarios, tuvieron influencia de la Institución Libre de Enseñanza y coincidieron en la Residencia Universitaria de Madrid (que potenció su liberalismo, su pasión por la cultura, su afinidad en gustos literarios y en la orientación estética).
3ª) Actividades comunes: labor docente, asistencia a tertulia, participación en revistas literarias ( Verso y Prosa, Carmen y Lola, Litoral…)
3ª) Acontecimiento generacional que les une: homenaje a Góngora en el 3º centenario de su muerte, en 1927, (fecha que da nombre al grupo) en el Ateneo de Sevilla. A los miembros de la generación del 27 le gusta la poesía del poeta cordobés y la estética barroca.
4ª) Guías o maestros: Juan Ramón Jiménez (su “poesía pura” constituyó el referente más claro en el panorama español, sobre todo a partir de Diario de un poeta recién casado), José Ortega y Gasset (la influencia de Ortega fue ideológica y teórica. En La deshumanización del arte (1925) estableció los rasgos del nuevo arte a partir de la observación de la literatura de su época: deshumanización y autonomía de la obra artística, arte de minorías, intrascendencia, juego, ironía y predominio de metáforas), Góngora, Gómez de la Serna, Antonio Machado. Del Modernismo tomarán su rigor artístico, su concepción misteriosa de la poesía.
5ª) Lenguaje generacional:
- Mezcla de lo popular y lo culto o vanguardista. Las vanguardias ejercen gran influencia sobre ellos.
- Combinaron las formas métricas tradicionales (sonetos, décimas, romances, letrillas, coplas, seguidillas…) con el verso libre. Con su aportación queda definitivamente consolidado el verso libre, cuyo ritmo no se basa en la repetición de palabras sino en el cómputo silábico sino en la repetición de ideas, palabras y estructuras semánticas.
- Tendencia a experimentar, sobre todo en métrica y en el ritmo.
- Empleo de recursos de carácter irracional: sinestesias (“color chillón”), símbolos, metáforas, imágenes. Cultivaron tanto la imagen como la imagen visionaria que relaciona los objetos, no por su semejanza física, sino por las emociones que despiertan. Jorge Guillén llega a decir que: “los poetas de su generación hablaban por imágenes”. Con ellas consiguieron la renovación del lenguaje poético.


- TEMAS-
Por otra parte, y dejando los rasgos generacionales, temáticamente trataron todos los grandes asuntos del ser humano (el amor, el universo, el destino, la muerte) pueblan las obras de los poetas del 27. Aun así, se observa que los motivos temáticos están relacionados con la apreciación de los avances técnicos, del desarrollo urbano, de la eclosión artística. Y también del sentido de la libertad como un principio que abarca todas las vivencias del individuo:
v La ciudad. Aparece unida a la visión futurista, impregnada de optimismo. Los poetas del 27 amaron la ciudad, valoraron el confort, el cine, la publicidad; pero también observaron el aspecto negativo del desarrollo urbano.
v La naturaleza.
v El amor: Se presenta como la plenitud del individuo y admite todas las manifestaciones posibles, con un sentido de libertad: amor heterosexual y también homosexual. Sin embargo, el choque entre esta actitud y la realidad en que vivían llevó muchas veces al dolor.
v Las artes. Influidos claramente por las vanguardias literarias, las artes se convirtieron en tema de creación poética.

-ETAPAS-
Aunque cada poeta sigue una trayectoria muy personal se puede observar una evolución similar. Se suelen distinguir tres etapas en la trayectoria del grupo:
a) Hasta 1928: influencia de las primeras vanguardias (Salinas, Lorca, Alberti, Gerardo Diego), de la poesía pura (Salinas, Guillén) y de la poesía popular (Alberti, Lorca, Gerardo Diego)
 b)De 1928 a 1939: se percibe cierto cansancio del puro formalismo. Se inicia un proceso de rehumanización. Es el momento de influencia del Surrealismo, poesía comprometida y social)
 c) A partir de 1939: muerte de Lorca (1936). El grupo se dispersa (la mayor parte en el exilio).

-PRINCIPALES AUTORES Y OBRAS-

o Pedro Salinas: dentro de su producción destaca su poesía amorosa: La voz a ti debida (1933), Razón de amor y Largo lamento (2ª etapa); en todos ellos se expresa una experiencia amorosa, erótica y espiritual en la que la amada es la figura esencial. Otras obras: 1ª etapa: Presagios, Seguro azar, Fábula y signo. 3ª etapa: El contemplado, Todo más claro, Confianza

o Jorge Guillén: su obra se encuadra dentro de la poesía pura y presenta una amplia variedad temática: reflexiones sobre la existencia y la realidad, la búsqueda de la esencia y de lo perdurable, la alegría de vivir... Destacan: Cántico; Clamor (que incluye tres libros de poemas); Homenaje...


o Gerardo Diego: poesía absoluta –de influencia vanguardista (Imagen, Manual de espumas…) y poesía relativa –de tipo tradicional (Versos humanos, Alondra de verdad,…).

o Federico García Lorca: su obra, fruto de una fantasía e imaginación desbordantes, remite a una amplia tradición literaria, fundida con elementos de vanguardia. Fue un gran poeta y un gran dramaturgo. Como poeta presenta tres etapas: 1ª: importancia de lo popular y lo andaluz (Romancero gitano, Poema del cante jondo) 2ª: influencia del surrealismo (Poeta en Nueva York) 3ª: últimas obras (Diván del Tamarit, Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, Sonetos del amor oscuro...). Como dramaturgo, mencionar simplemente, dado que corresponde a otro tema, sus tres grandes tragedias: Yerma, Bodas de Sangre y La casa de Bernarda Alba.


o Vicente Aleixandre: premio Nobel de Literatura. Su poesía muestra la unidad amorosa del mundo en sus distintas manifestaciones: la naturaleza, el amor, los animales, los objetos, el ser humano... Entre su producción, que también pasó por distintas etapas, destacan: Espadas como labios, La destrucción o el amor, Sombra del paraíso, Historia del corazón,...

o Rafael Alberti: cultiva distintas tendencias: Neopopularismo (Marinero en tierra), Barroquismo y vanguardia (Cal y canto), Surrealismo (Sobre los ángeles), Poesía social y política (El poeta en la calle) y poesía del exilio (Retorno de lo vivo lejano). Las tres primeras son sus obras más conocidas.


o Luis Cernuda: reunió su poesía completa en un libro titulado La realidad y el deseo, que nos permite ver cuál es la clave de su poesía: enfrentamiento entre deseo (de amor, de felicidad, de libertad...) y realidad (la frustración, la apariencia, el caos...) Algunos de los libros incluidos son: Perfil del aire, Los placeres prohibidos, Donde habite el olvido, Vivir sin estar viviendo....

o Dámaso Alonso: se dedicó a la poesía y a la crítica literaria. Su poesía parte de la estética de la Generación del 27, de tono neopopular. Sin embargo, evoluciona hacia una poesía de tono existencial que alcanza su mejor momento en la posguerra con Hijos de la ira, obra que lo convierte en el poeta más representativo del momento.


POESÍA COMPROMETIDA: EL HIJO PRÓDIGO DE LA GENERACIÓN DEL 27: 
Miguel Hernández. 


Miguel Hernández Gilabert. (Orihuela, 30 de octubre de 1910 - Alicante, 28 de marzo de 1942). Poeta y dramaturgo español.
De familia humilde, tiene que abandonar muy pronto la escuela para ponerse a trabajar; aun así desarrolla su capacidad para la poesía gracias a ser un gran lector de la poesía clásica española. Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.
A partir de 1930 comienza a publicar sus poesías en revistas de su pueblo.  En la década de 1930 viaja a Madrid y colabora en distintas publicaciones, estableciendo relación con los poetas de la época. A su vuelta a Orihuela redacta Perito en Lunas, donde se refleja la influencia de los autores que lee en su infancia y los que conoce en su viaje a Madrid.

Ya establecido en Madrid escribe en estos años los poemas titulados El silbo vulnerado e Imagen de tu huella, y el más conocido El Rayo que no cesa (1936).
Toma parte muy activa en la Guerra Civil española, y al terminar ésta intenta salir del país pero es detenido en la frontera con Portugal.  Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante.
Durante la guerra compone Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938) con un estilo que se conoció como “poesía de guerra”. En la cárcel acabó Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941). En su obra se encuentran influencias de Garcilaso, Góngora, Quevedo y San Juan de la Cruz.
















miércoles, 28 de febrero de 2018

LA VIDA DE PASCUAL DUARTE. Cela.





LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE, DE CAMILO JOSÉ CELA

Camilo José Cela es uno de los principales novelistas españoles posteriores a la Guerra Civil.
Reconocido en España ya desde ésta su primera novela, de 1942, obtuvo en 1989 su consagración mundial con el Premio Nobel. Su creación literaria es extensa y heterogénea, pero ante todo resulta
valiosa por la búsqueda continua de valores artísticos y estilísticos. Además, ante la trágica realidad
que le rodea, Cela reacciona con un humor negro y satírico. En este doble contexto es en el que se
debe encuadrar La familia de Pascual Duarte, obra trascendental no solo por la calidad que
entrañaba en sí misma, sino porque supuso el comienzo de una narrativa renovadora y el inicio de
una corriente de carácter existencial y tremendista. En ella se pone de manifiesto un mundo de
crímenes, violaciones, adulterios, injusticia y violencia que anticipa la novela más comprometida y
social de la década posterior.
Tras esta obra, la narrativa de Cela, seguiría, de acuerdo con el discurrir de la novela más
valiosa de las décadas siguientes, por un camino de exploración, que pasó por la novela social (La
colmena, de 1951), y la experimental (Oficio de tinieblas 5, de 1972).

CONTENIDO Y ESTRUCTURA

Pascual Duarte es un campesino extremeño condenado a muerte que, desde la cárcel, escribe
su vida. Ya desde el principio se nos presenta una infancia sórdida: unos padres monstruosos, una
hermana dedicada a la prostitución, un hermano, disminuido psíquico, maltratado y abandonado, que
muere ahogado en una tinaja de aceite. Tras su infancia, llegan su juventud y madurez llenas de
episodios truculentos: matrimonios desgraciados, peleas, muertes, crímenes. Tanta tragedia se ve
eclipsada en algunos momentos por situaciones de felicidad: el nacimiento de su hijo Pascualillo, su
llegada a la ciudad, la primera vez que ve el mar. Sin embargo, son vivencias efímeras, pues el
protagonista se siente un hombre maldito, condenado de antemano a un destino trágico. Ese
fatalismo vital obliga a Pascual a matar a su madre, a quien considera la causa de sus desgracias.
La novela consta de unos textos previos a las memorias y otros de cierre. Se trata de una serie
de cartas y documentos que enmarcan las circunstancias del relato. La autobiografía del propio
Pascual Duarte consta de 19 capítulos que se estructuran de la siguiente manera:
× La familia de Pascual:  infancia y juventud (capítulos 1-5). Pascual describe el pueblo y la
casa. Se indican los rasgos y sucesos más característicos del ambiente de miseria y violencia
a través de sus padres. Aparece su hermana Rosario. Nace su hermano Mario, en quien
recaen los acontecimientos más crueles y tremendistas de la novela. Esta parte acaba con la
muerte de Mario y el encuentro sexual entre Pascual y Lola.
× Reflexiones desde la cárcel (capítulo 6). Se produce un salto en el tiempo que nos lleva al
presente del narrador, a la cárcel donde reflexiona sobre asuntos diversos.
× Pascual crea su propia familia (capítulos 7-12). Matrimonio con Lola y luna de miel,
pérdida del primer hijo, nacimiento y muerte del segundo hijo, ambiente de la casa tras la
muerte de Pascualillo y enfrentamiento de Pascual con su mujer y su madre.
× Reflexiones desde la cárcel (capítulo 13). De nuevo nos situamos en la cárcel, donde
Pascual reflexiona sobre la felicidad ajena y la propia.
× Descomposición de la familia de Pascual (capítulos 14-19). Se produce la huida de Pascual
a la ciudad, el regreso y la muerte de Lola, el asesinato del Estirao, a manos de Pascual, el
ingreso en el penal de Chinchilla durante tres años, y su regreso a casa, el matrimonio con
Esperanza y el asesinato de su madre.


PERSONAJES E INTERPRETACIÓN

Pascual Duarte es un labriego inmerso en un ambiente miserable, que se ve abocado a una
serie de crímenes horrendos convirtiendo su existencia en un continuo sufrimiento. El protagonista
nos cuenta la historia de su vida antes de ser ejecutado por los delitos cometidos. En esta forma de
presentación se percibe una gran influencia de la novela picaresca: el protagonista cuenta su vida en
primera persona; el relato va dirigido a un destinatario a quien el narrador nombra (Joaquín Barrera);
el relato de su vida sirve de justificación del estado en el que se encuentra (en la cárcel y condenado
a muerte); y Pascual se nos presenta como un antihéroe que lucha por sobrevivir frente a un destino trágico.
También se percibe una influencia notable de la novela naturalista: el protagonista aparece determinado en su conducta por el ambiente familiar y social que le rodea. Se trata de un individuo arrastrado hasta lo peor por la presión de la herencia genética y del contexto. Sobre él pesa un destino trágico que convierte su vida en «un osario de esperanzas muertas». Su herencia genética se manifiesta en una personalidad desequilibrada y psicológicamente trastornada.
Por tanto, el contexto familiar y social incide de un modo notable para que Pascual desarrolle
esa personalidad violenta. Su padre le propina grandes palizas y muere encerrado en una alacena tras
ser mordido por un perro rabioso. Su madre es una mujer alcohólica, adúltera, perversa y cruel, y no
muestra ningún afecto hacia sus hijos, ni siquiera hacia Mario, a quien le suceden múltiples
desgracias, como que un cerdo le coma las orejas. Su hermana Rosario ejerce la prostitución y
mantiene una relación con el Estirao, personaje a quien Pascual odia profundamente. Sus mujeres,
Lola y Esperanza, suponen momentos de optimismo en Pascual, pero resultan efímeros en el devenir
de los acontecimientos.


ESTILO Y LENGUAJE

El hecho de que el relato se haga en primera persona tiene gran importancia en la percepción
de los hechos. De este modo, el personaje de Pascual Duarte, psicópata y asesino, se presenta ante los
lectores como una víctima de su destino, produciéndose un sentimiento de solidaridad y compasión
por su mala fortuna. Aunque resulte inverosímil que el narrador sea un campesino iletrado, el relato
parece verdadero gracias al uso de algunos recursos técnicos y estilísticos como son: la
introducción de unas cartas escritas por el transcriptor anónimo del relato y dos informes que
testifican los últimos días del condenado, y dotan así de credibilidad al relato; los diálogos tienden a
ser rápidos y escuetos; y el lenguaje tiene un carácter coloquial, con la inclusión de refranes y
comparaciones tremendistas.

José Mª Echazarreta y Ángel L. García , Lengua castellana y Literatura 2 – Siglo XX, ed. Editex
(Con alguna alteración.)

COMENTARIO 
LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE de CAMILO JOSÉ CELA
La familia de Pascual Duarte, primera novela de Camilo José Cela, es obra cuya brevedad podría engañar respecto a la intensidad de su contenido y a su relevancia en el discurrir de la narrativa española de posguerra. Publicada en 1942, tres años después del final de la Guerra Civil, contrastaba con casi todo lo que entonces se publicaba (una narrativa sin nervio, al servicio de la imagen de tranquilidad que el nuevo régimen franquista quería imponer como velo que ocultase la dura realidad). Frente al realismo de evasión, pues, esta novelita ofrecía una historia de violencia, pobreza, crueldad gratuita y deshumanización que mostraba a los lectores un mundo tan inhumano o más que aquel en que vivían o habían vivido durante la guerra, y les planteaba cuestiones de las que podríamos llamar “existenciales”.
Cela construye su novela partiendo de un contenido con la crudeza, y hasta el determinismo, de la novela naturalista. Basta pensar en el degenerado ambiente familiar en que se cría Pascual (pobreza, padre alcohólico y maltratador, madre incapaz de cariño, hermano subnormal...), que le condena a una existencia sin afecto ni futuro.
Más que de realismo o naturalismo, sin embargo, se suele hablar, al referirse a la orientación estética de Pascual Duarte, de “tremendismo”, denominación que se le aplicó a ella y a otras novelas de la época, incluida Nada de Carmen LAFORET  o La sombra del ciprés es alargada de Delibes.
 Consiste en la presentación de zonas de la realidad con exageración de todo cuanto en ella hay de negro y desagradable, y no es eso sino retomar lo hecho anteriormente por el autor del Lazarillo, Quevedo, Baroja o Valle-Inclán, y también, en pintura, por Goya o Gutiérrez Solana. Muestra de ese tremendismo sería la acumulación de escenas de violencia, al tiempo frías y escalofriantes, como aquellas en que Pascual mata a su perra, a la yegua, al amante de su hermana y su mujer y, finalmente, a su madre.
Ese contenido se somete al esquema argumental y de estructura de la novela picaresca (autobiografía de un pobre hombre que escribe justificando su vida y dirigiéndose a un interlocutor ausente). Pero a él añade, además, un juego de falsa edición, al incorporar materiales documentales ficticios (nota del transcriptor, cartas de dos testigos de su muerte), que deriva de Cervantes (el juego del manuscrito encontrado) y, enriqueciendo las perspectivas, refuerza la sensación de realidad.
Ese juego estructural, enredado también por una disposición temporal no cronológica, supone una elaboración que se sale de los cauces trillados del resto de novelas de los años cuarenta, y que es fruto de un cuidado en la redacción como el que puede apreciarse en el estilo.
Éste combina un registro popular, rico de expresiones que tienen sabor a pueblo (como corresponde al rústico narrador), con la utilización de recursos como la elipsis, las comparaciones o los diálogos sin elementos ancilares, que componen una narración ágil y penetrante.

Por todo esto, la obra causó, en 1942, verdadera impacto, pero, si bien hubo toda una serie de novelas que la imitaron, Cela no repitió la fórmula empleada aquí. Por el contrario, tras esta primera novela, no hizo sino probar, en cada una de las siguientes (por ejemplo, en la casi social La Colmena, o en la vanguardista Oficio de tinieblas 5), asuntos y procedimientos nuevos, en una trayectoria literaria en la que nunca se contentó con lo ya dominado. Gracias a ello, cabe considerarla una de las más valiosas de la segunda mitad del siglo XX. Por algo Camilo José Cela acabó obteniendo el Nobel de Literatura en 1989.

jueves, 8 de febrero de 2018

LENGUAJE NO VERBAL.




















martes, 6 de febrero de 2018

LA NOVELA ESPAÑOLA DE 1939 A 1974




La Guerra Civil y el establecimiento de la dictadura de Franco supusieron un corte cruento en la
historia de España y, por supuesto, en su vida cultural. La purga de los disidentes (con el exilio, que
vivió la mayoría de los intelectuales de entonces, y con la represión interior) duró décadas. Todas las
manifestaciones culturales se vieron afectadas directamente por la imposición de la ideología única,
que abarcaba no sólo lo político, sino también lo moral, lo religioso, las costumbres. Sufrieron, en
definitiva, unas constricciones y un empobrecimiento que contrastan dramáticamente con la efervescencia creativa de los años anteriores a la guerra.
El régimen de Franco, de todos modos, no se mantuvo siempre igual. Así, después del aislamiento
que vivió al acabar la II Guerra Mundial, se produjo una leve apertura a fines de los años 50 (por los
acuerdos con EEUU y el Vaticano) y, algo más acusada, en los años 60, en que comenzaron el
“desarrollo económico” y el auge del turismo.

Hablando ya de literatura, en el género narrativo hay que empezar mencionando que los
mejores entre los jóvenes que estaban ya publicando antes de 1936 tuvieron que exiliarse, y fue en sus respectivos lugares de exilio donde siguieron desarrollando su importante obra narrativa, que no
pudo ser conocida en España hasta mucho después.
Aun con su variedad temática y estilística, comparten el hecho de que presentan, en algunas de sus novelas, la España del periodo bélico o prebélico. Destacan entre ellos Francisco Ayala (autor de Muertes de perro o El fondo del vaso), Rosa Chacel (con Barrio de Maravillas o Memorias de Leticia Valle), Ramón J. Sender (Crónica del Alba, Réquiem por un campesino español) y Max Aub (El laberinto mágico).

En España, los años cuarenta estuvieron dominados por un tipo de narración que, aunque utilizaba los procedimientos ya trillados del realismo, se apartaba de la realidad que se vivía entonces, cuya dureza era oficialmente soslayada, y la sustituía por una visión triunfalista, exultante, que respondía a los valores del nuevo régimen. Así se veía en las obras de autores como Rafael García Serrano (La fiel infantería) o el primer Torrente Ballester (Javier Mariño), o, de forma más moderada, en autores de un realismo tradicionalista como J.A. Zunzunegui (La úlcera) o Ignacio Agustí (Mariona Rebull).



En contraste con ese panorama, a partir de 1942 se publican algunas obras que expresan diversas
formas de malestar, mostrando personajes perdidos, sin norte, futuro ni ilusión, desasidos de un mundo que los trata con indiferencia o con crueldad. Se trata
de un tipo de novela que puede llamarse “existencial”, por la visión del ser humano que ofrece.
La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, fue la primera de estas obras. Es más, con ella
nació una forma extrema de la novela existencial a la que se llamó “tremendismo”, que elegía escenarios y situaciones especialmentee crudos, violentos, denigrantes o desagradables. En esta novela, supuesta autobiografía de un condenado a muerte por asesinato, Cela rescataba procedimientos típicos de la novela picaresca.



Otra de las novelas destacadas de la orientación existencial fue Nada (1945), por la que Carmen
Laforet, a los diecinueve años, obtuvo el recién creado premio Nadal, que desde entonces estimuló la
narrativa que se alejaba de los moldes oficiales. En Nada, se mostraba la vida sin ilusión de una adolescente huérfana, encerrada en el seno agobiante de una familia venida a menos, en la Barcelona de posguerra.





También se inicia con una novela de tono existencial (La sombra del ciprés es alargada, 1947)
Miguel Delibes, que, evolucionando en las décadas siguientes, vino a ser, junto a Cela, uno de los
narradores fundamentales del periodo, con un mundo narrativo centrado en el campo castellano y los
ambientes de la burguesía provinciana.



En los años 50 aparece y se desarrolla un nuevo tipo de narración: el realismo social. Fue el modo de creación seguido por escritores que, influidos, entre otras cosas, por las ideas de J.P. Sartre y por el neorrealismo italiano, y a falta de cauces políticos para quejarse y transformar la sociedad, consideraron que la novela (y, en general, la literatura) podía servir como arma de denuncia de algunos de los males de la sociedad, y como instrumento de concienciación, para transformarla, de las clases populares.

Los autores de esta tendencia pretendieron, pues, reflejar de forma crítica la sociedad española de
la época. Sin recurrir a las exageraciones del tremendismo, y saliendo del malestar individual del existencialismo, pretendían mostrar las cosas objetivamente, pero seleccionándolas y presentándolas de tal modo que ellas mismas se revelasen intolerables (no de otro modo se podría sortear la censura). Para esto, se recurrió a algunos procedimientos narrativos innovadores que, sin embargo, se repitieron hasta la saciedad.

El protagonista era colectivo: lo típico era presentar multitud de personajes, a menudo representativos
de grupos sociales determinados, cuyas historias se entrecruzaban. El tiempo era breve: más que peripecia, se pretendía mostrar situaciones reveladoras de la vida cotidiana. Respecto a ambientes y
temas, aparecían el campo, el trabajo (en una mina, en el mar, en una central eléctrica…), los suburbios de la gran ciudad… El narrador solía ser objetivo, y el estilo, por fin, sencillo y directo, para poder ser entendido sin dificultad hasta por un público no habituado a la lectura.
Fue el mismo C.J. Cela el que, con La colmena, de 1951, abrió este camino, que siguieron muchos autores a lo largo de la década. En esta obra se muestra el discurrir, a la vez anodino, rancio y
opresivo, de la vida en el Madrid (la “colmena”) de 1942, mediante los sucesos, desmenuzados y entrecruzados, vividos en pocos días por numerosos personajes.


Delibes pasa también por un periodo “social” (con Las ratas, por ejemplo), pero los autores más
destacados de esta tendencia, fueron los que constituyeron la llamada “generación del medio siglo”, en la que se incluyen Rafael Sánchez Ferlosio, con El Jarama, paradigma de novela objetivista; Carmen Martín Gaite (Entre visillos); Juan Goytisolo (La resaca); José Manuel Caballero Bonald (Dos días de Septiembre), Ignacio Aldecoa El fulgor y la sangre), Juan García Hortelano
(Tormenta de verano), Jesús Fernández Santos (Los bravos); Antonio Ferres (La piqueta) o Armando
López Salinas (La mina).

En los años sesenta tuvo lugar una renovación muy significativa en las formas y los temas narrativos: la de la novela experimental. A ello contribuyeron, en primer lugar, la evolución del régimen franquista y la sociedad española, en los que se apreció una progresiva apertura al extranjero y una cierta relajación de la censura. Pero también indujo al cambio el cansancio de la fórmula y los temas del realismo social, así como la sensación de inutilidad de su denuncia. Avanzada la década, el “boom” de la narrativa hispanoamericana acabó de impulsar la experimentación.

El comienzo de la renovación suele fecharse en 1962, con la publicación de Tiempo de silencio,
novela única de Luis Martín-Santos. En ella, y tomando como modelo Ulises, del irlandés James
Joyce, utilizaba una gran variedad de procedimientos narrativos, perspectivas y estilos, incluyendo la llamada “corriente de conciencia”, forma de monólogo interior cuyo desorden refleja el discurrir libre del pensamiento. Si bien tenía cierto contenido social, la obra ampliaba el campo temático habitual entonces, pues lo fundamental era, aparte de lo estético, la profundización en la psicología de los personajes y, con ella, la reflexión sobre los conflictos morales que entraña cualquier decisión.

Tras Tiempo de silencio, hubo una progresiva incorporación a la experimentación, a lo que podríamos llamar “neovanguardismo”, que no consistía sino en indagar en nuevos procedimientos, apartándose de los moldes ya conocidos y aprovechando, eso sí, los modos ya introducidos por grandes autores extranjeros que, hasta entonces, apenas se habían conocido en España. De ellos, y además de J. Joyce, hay que destacar a F. Kafka, M. Proust o W. Faulkner. Lo experimental llegó hasta tal punto, especialmente ya en la década de los setenta, que se llegó a hablar de la “muerte de la novela”, como si se hubiesen traspasado del todo los límites del género.

Entre las novedades que fueron apareciendo en estas novelas, cabe destacar las siguientes:

- Juegos de estructura, aún más complejos que el caleidoscopio de la novela social.
- Mezcla de narradores y, por tanto, de perspectivas.
- Inmersión en la mente de los personajes, hasta el punto de que se llegan a componer obras en las que no hay personajes, sino sólo el discurrir de una conciencia que transmite sensaciones o pensamientos.
- Se incorporan, como collage, materiales previos (fotos, noticias, citas…),
- Se utilizan sistemas de puntuación contrarios a las normas (o, incluso, se escribe sin puntuación).
- Se emplean procedimientos tipográficos que añaden un componente plástico a la obra.

Quienes se adentraron en esta vía fueron, en primer lugar, autores de la generación del medio
siglo. A ella pertenecía Luis Martín-Santos, y también Juan Benet (autor de Volverás a Región,
1967) y Juan Marsé (con Últimas tardes con Teresa, 1966), dos autores de primer orden que
crearon mundos muy personales, a los que se fueron sumando casi todos los demás: Juan Goytisolo
(Señas de identidad, Reivindicación del conde don Julián), Luis Goytisolo (Recuento), J.M. Caballero Bonald (Ágata, ojo de gato), Carmen Martín Gaite (Retahílas).

También se adentraron por la experimentación los mayores, como Cela (Oficio de tinieblas 5),
Delibes (Cinco horas con Mario) o Gonzalo Torrente Ballester (La saga/fuga de J.B.). Y para
terminar, los autores más jóvenes se incorporaron casi sin excepción a ella, de modo que, en los últimos años del franquismo, ya en los setenta, se dio el periodo de mayor profusión y riesgo en la creación experimental, con unas obras que exigían de los lectores una participación activa, que desentrañase lo que, muchas veces, eran textos voluntariamente enmarañados u oscuros. Algunos títulos de la época, aparte de los ya mencionados, pueden dar idea de ello: El mercurio (José Mª Guelbenzu), Escuela de mandarines (Miguel Espinosa),  o Crónica de la nada hecha pedazos (Juan Cruz Ruiz).

El experimentalismo aún se mantuvo vivo después de la muerte de Franco, en 1975, pero en ese mismo año se publicó una novela (La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza) que anticipaba el retorno a una narrativa de lectura más fácil, que daría nuevamente importancia a la intriga argumental.  Y de esta forma nos vamos acercando al fin de la dictadura y la restauración de La Monarquía que supondrá un nuevo periodo en nuestra narrativa.

miércoles, 24 de enero de 2018

En las tierras altas. Machado. POEMA DE LA SEMANA.



Este poema, pertenece a su obra Campos de Castilla compuesta en el año 1912.
Este poema recoge los sentimientos y el traslado de ciudad que sufrió Machado a raíz de la muerte de su esposa en 1912, el recuerdo de la cual le inspiró una serie de poemas que fueron englobados en las sucesivas ediciones de Campos de Castilla.
El cambio de residencia le supuso un reencuentro con su Andalucía natal “Por estos campos de la tierra mía”.El tema principal de este poema trata sobre el recuerdo de la tierra Soriana por la que el autor sueña pasear con Leonor. El poema narra paisajes de la tierra Soriana por la que el autor imagina pasear en compañía de Leonor, hasta que la realidad le devuelve a su estado anímico normal.
El texto se divide en tres partes:
a) Del verso 1 al 6. En esta parte Machado recuerda en sueños el paisaje sobrio, triste, “plomizo” de Soria.
b) Del 7 al 10. Invita a Leonor a observar el paisaje y a pasear con él.
c) Del 11 al 14. Machado despierta del sueño y nos transmite su estado anímico “solo, triste, cansado, pensativo y viejo” en el que se encuentra tras la muerte de Leonor.
En cuanto a figuras retóricas encontramos:
– Metáforas: “su curva de ballesta/ en torno a Soria”, para referirse al curso del río a su paso por Soria; “bordados de olivares”, para referirse a los campos bellos como un bordado…
– Interrogación retórica: “¿No ves, Leonor, los álamos del río con sus ramajes yertos?”

HISTORIA DE UNA ESCALERA, BUERO VALLEJO

ANTONIO BUERO VALLEJO (1916-2000)

Resultado de imagen de buero vallejo

   Buero es, ante todo, un TRAGICO. Para él la tragedia tiene doble función:

a)    Inquietar: plantear reflexiones al espectador sobre temas trascendentales de la condición humana.
b)    Curar: no imponer soluciones, dejando siempre una puerta abierta a la esperanza.

   Buero pretende, pues, que los espectadores piensen y, al mismo tiempo, se consuelen. Nunca pretende provocar la irritación.

TEMÁTICA GENERAL Y ENFOQUES

   La temática de sus obras siempre es la condición humana ante la que interroga. Sus obras tienen mucho de investigación y desvelamiento de las limitaciones de la personalidad humana: la búsqueda de libertad, de felicidad, de autenticidad, pero dentro de su mundo cotidiano concreto, nunca en abstracto.
   Esta temática la enfoca en dos planos: el plano existencial (meditación sobre la condición humana); el plano social (denuncia de las injusticias sociales concretas, directamente relacionadas con la situación concreta de la España de la época). Estos dos planos aparecen entremezclados en sus obras.

TRAYECTORIA

   Atendiendo a los contenidos o enfoques de sus obras, en la trayectoria de Buero pueden señalarse, en general, tres etapas:

1.    La primera época (paralela a los años de búsqueda y el primer realismo social) iría hasta 1957 y predomina en ella el enfoque existencial.
Además de su primera obra Historia de una escalera (1949), en donde presenta a tres generaciones de varias familias modestas, con todos sus problemas de frustración, tanto por el peso del medio social como por la debilidad de los personajes, escribe las siguientes obras: En la ardiente oscuridad (1950), La tejedora de sueños (1952), Hoy es fiesta (1956) y Las cartas boca abajo (1957).

2.    La segunda época, que abarcaría desde 1958 a 1968-70, es paralela al realismo social.
El predominio del enfoque social no supone un descanso en la atención por el individuo concreto, pero ahora se insiste más en las relaciones entre el individuo y su entorno. Los actos individuales quedan enmarcados en un tiempo y unas estructuras sociales concretas y se hace hincapié en las raíces y las consecuencias sociales de los actos (aunque todo ello dentro de los límites que le permite la censura). En esta época cultiva reiteradamente cierto tipo de “drama histórico”, aunque en estas obras la anécdota histórica es sobre todo un pretexto para plantear problemas actuales sorteando a la censura. Destacan sus obras: Un soñador para un pueblo (1958), Las Meninas (1960), El concierto de San Ovidio (1962), El sueño de la razón (1970) y El tragaluz (1967), que tiene también algo de histórico, aunque se sitúe en el presente y haga alusión a la historia reciente (la guerra civil y sus secuelas).

3.    La tercera época, que se inicia hacia 1970. Algunos críticos la consideran más como de continuación o intensificación de la etapa anterior. Buero no quiere permanecer al margen de las inquietudes experimentales que proliferan en estos años.
Destacan obras como: La llegada de los dioses (1971), La detonación (1977), La fundación (1974), que nos introduce en una celda de presos políticos, donde se reflexiona sobre el compromiso con la realidad, la lucha por transformarla, el ideal de libertad, etc.
Lo más destacable de esta etapa en cuanto a los temas es que los contenidos sociales y políticos se hacen más explícitos. En cuanto a la técnica, las novedades escénicas son importantes: es primordial el desarrollo que alcanzan los llamados “efectos de inmersión” (recursos de sonido, luz... que hacen “oír” o “ver” las cosas tal como las imagina o percibe un personaje, a la vez que se logra, así, expresar la subjetividad y se propicia una participación más intensa del espectador).

ESTUDIO DE HISTORIA DE UNA ESCALERA

Resultado de imagen de HISTORIA ESCALERA BUERO

   En 1949 presentó su obra Historia de una escalera al premio “Lope de Vega” y lo ganó. El estreno fue un acontecimiento en el teatro de posguerra y significó la aparición de un nuevo teatro, cargado de profundas preocupaciones, en una línea existencialista, frente al teatro de evasión, más generalizado en aquel momento.
   Desde entonces, y a pesar de ciertos problemas de censura, sus obras se han representado sin cesar. En dos convocatorias sucesivas –1956 y 1957- se le otorgó el Premio Nacional de Teatro.

ARGUMENTO:
   La obra describe la fatalidad que persigue a los vecinos de una casa modesta, quienes no pueden, de ninguna manera, mejorar su condición social de “pobres”: tres generaciones (primera: Doña Asunción, Paca, etc.; segunda: Fernando, Urbano, Carmina, Elvira, etc.; tercera: Fernando hija, Carmina hija, etc.) están condenadas a vivir en la mediocridad, a la sombra de la escalera de una casa de vecindad. Este hecho supone el fracaso continuo de los personajes, por un lado como componentes de una sociedad que no tiene esperanzas de mejora, por otro, como seres individuales que se condenan ante la imposibilidad de ver realizados sus sueños. Además, esta situación llevará a algunos de ellos a la desgracia. Buero termina la obra con un final abierto: ¿podrán Fernando y Carmina hijos, a través de un amor prohibido por sus padres, librarse de la escalera, de la mediocridad de esas vidas?

TEMA CENTRAL Y MOTIVOS SECUNDARIOS:
   La impotencia, el fracaso y la frustración –núcleo temático- acompañan desde el comienzo a los protagonistas, quienes intentan, inútilmente, salir de la situación en que se encuentran. El medio social en el que se desenvuelven y sus propias circunstancias personales les impiden realizar sus ambiciones. En la obra se presenta la vida de tres generaciones en un proceso cerrado, caracterizado por dos sentimientos: la desilusión y el fracaso, aunque parece que al final Fernando y Carmina hijos podrán romper el círculo antes de que también a ellos les alcance el fracaso colectivo.
   Los motivos secundarios son las causas (directas o indirectas) del fracaso y de la frustración de los personajes; son los siguientes:
q  La pobreza y la resignación (a pesar de que no llegan a un estado de necesidad, los vecinos son pobres).
q  El amor (se ha dicho que la obra es “el drama del amor frustrado”).
q  La cuestión social (es una obra testimonio de los problemas de la España de 1919-1949).
q  El tiempo (el paso inevitable del tiempo revela el fracaso de estos seres que, como ellos mismos presienten en el 1º Acto, jamás verán realizadas sus ilusiones juveniles).
q  La incomprensión entre padres e hijos (la cita bíblica que encabeza el drama ya alude al choque generacional).


Resultado de imagen de HISTORIA ESCALERA BUERO


PERSONAJES:
   Buero muestra una gran preocupación por el comportamiento del hombre. El autor realiza una caracterización tan completa de sus personajes que algún crítico califica su teatro de “psicológico”.
   Aunque los personajes están perfectamente dibujados, es la comunidad de vecinos, es decir, la colectividad, la auténtica protagonista de la historia. En este drama de familias se repiten a lo largo de tres generaciones las mismas pautas de comportamiento. La personalidad de los hijos es un eco de la de sus padres, y aquellos transmiten, a su vez, la herencia que han recibido. No obstante, algunos de los personajes producen la impresión de que sobresalen más que otros, es el caso de Fernando –que en el 1ª Acto parece ser el protagonista, aunque después queda relegado a un segundo plano-, así como el de Urbano, Carmina y Elvira.
   La caracterización de los personajes se plantea a través de dos modos diferentes:
q  Caracterización directa, por la cual el propio personaje revela su forma de ser al espectador a través de su imagen y sus palabras.
q  Caracterización indirecta, por la cual conocemos al personaje a través de lo que otros dicen sobre él y a través de las acotaciones.
   Buero utiliza además la técnica de establecer contrastes y paralelismos entre personajes. Así, por ejemplo, opone la figura obesa de la señora Paca a la alta y delgada de doña Asunción, etc.


ESPACIO:
   El espacio escénico no varía a lo largo de toda la obra. Se trata de un espacio interior y cerrado, pero no es, como ocurre normalmente, una habitación, sino el rellano y un tramo de la escalera de una “casa modesta de vecindad” situados en el quinto piso.
   Buero concede tal importancia a la escalera que incluso en una ocasión hace que el escenario permanezca vacío unos instantes, indicando en la acotación que “la escalera queda sola”. Todos los personajes se sienten ligados a ella; algunos la odian; otros, la consideran una vieja compañera.
   No se sabe exactamente en qué ciudad se desarrolla la obra, aunque la mayoría de los críticos se inclinan a creer que se trata de Madrid.

TIEMPO:
   La vida de los vecinos transcurre sin grandes cambios a lo largo de treinta años. Para presentar la acción, el autor elige tres días cualesquiera de ese largo período. Los acontecimientos más interesantes de las vidas de los personajes ocurren precisamente en el tiempo que no ha sido llevado a escena por Buero. El espectador conoce sólo las consecuencias de las decisiones adoptadas por aquellos en algún momento transcurrido entre un acto y otro.
   Cada acto representa el “tiempo presente” de los personajes; frente a ese presente se levantan dos fuertes sentimientos : el recuerdo de un pasado feliz y la esperanza de un futuro mejor. El espectador, entonces, comprende cuánto se parecen el pasado, presente y futuro de esos personajes.
   Aunque no se da una fecha precisa, Buero hace coincidir el final de la obra con “nuestra época”, lo que remite al momento del estreno, 1949. De ese modo se localizan en el tiempo los dos actos anteriores: veinte años antes el segundo (1929) y treinta años antes el primero (1919).

ESTRUCTURA:
   La estructura externa mantiene la división clásica de los tres actos aunque tal estructura no se corresponda con el esquema clásico de planteamiento, nudo y desenlace.
   La obra presenta una estructura interna. En los tres actos hay una violenta disputa (en cada caso aumenta la intensidad y el número de personajes) y una declaración amorosa. La obra está construida sobre una red de repeticiones y paralelismos que le dan unidad. Estas repeticiones obligan al espectador a comparar lo que ve representado en ese momento con lo visto antes.

ESTILO Y TÉCNICAS TEATRALES:
   La característica principal de los diálogos de la obra es la recurrencia. Se tiene la sensación de que los personajes podrían estar hablando de los mismos asuntos acto tras acto e, incluso, parece que se continúan diálogos comenzados en un acto anterior. Por otra parte, Buero suele utilizar un diálogo de respuestas e intervenciones breves que se caracteriza por su tono fuerte, los abundantes insultos y la economía verbal típica del habla coloquial.
   En cuanto al lenguaje, a Buero le interesa que sea captado fácilmente por el espectador, de ahí que no utilice ideas rebuscadas o conceptos oscuros, ni las frases muestren complicaciones sintácticas. Pretende, además, reflejar la imagen real de una época a través del lenguaje de los personajes, a cuya situación socio-cultural responde su forma de expresarse. No hay grandes diferencias en el habla de unos y otros, ya que todos pertenecen, prácticamente, a la misma clase social, existen, no obstante, algunas peculiaridades del habla que se deben a la personalidad de cada protagonista.

INTERPRETACIÓN Y SENTIDO:
   La mayoría de los críticos opina que esta obra es un reflejo de la realidad española de los años cuarenta, y que Buero fue el primero en plasmar su problemática en una obra teatral (prácticamente, todas las obras del autor tratan de reflejar, de una u otra forma, la sociedad española contemporánea). España atravesaba una penosa situación después de la guerra civil; la frustración de los personajes de la obra se extendía a una gran parte de la población española.

   Debido a la censura, en esta obra no se hace ninguna referencia a la guerra civil, que transcurrió en el intervalo de tiempo entre el 2ª y 3º Acto; pero el público de 1949 tenía el hecho muy presente y entendía algunas de las alusiones indirectas de los personajes.


Aquí os dejo una representación de la obra, por si os animáis para recordarla antes del examen.




domingo, 10 de diciembre de 2017

TEATRO ESPAÑOL POSTERIOR A 1936



El teatro mundial de los últimos decenios, recogiendo la herencia de las vanguardias anteriores,  asombra por su variedad y riqueza de las tendencias renovadoras.   Comparando con todo esto, EL TEATRO ESPAÑOL de los últimos años presenta evidentes limitaciones debidas a los especiales condicionantes políticos y culturales de la época. Pese a todo, y frente a un teatro de consumo no han faltado dramaturgos que pugnaban por recoger las inquietudes  de cada hora, o que buscan nuevas formas de expresión.
Si Buero Vallejo es el primer dramaturgo de nuestro tiempo, Miguel  Mihura ocupa una cima en el teatro cómico de posguerra. Su obra Tres sombreros de copa , aunque escrita en 1932, no fue estrenada hasta 20 años después. Este hecho la convierte en un hito fundamental , porque además se adelantó a su tiempo por su originalidad y audacia.

ANTECEDENTES
Dentro de las corrientes renovadoras del teatro europeo de entreguerras, dos autores ocupan un puesto aparte por las repercusiones que tendrán en el futuro: Bertold Brecht y Antonin  Artaud. De ellos arrancan, en efecto, dos corrientes en las que pueden inscribirse los diferentes caminos del teatro posterior. BRECHT con una concepción muy radical invitando a la reflexión y la crítica, que dio un teatro social y político; y ARTAUD que se rebela contra la primacía del texto y crea un teatro TOTAL. Su teatro quiere acabar con la pasividad del espectador , provocarlo con imágenes violentas, de ahí la expresión de “teatro de la cruedad”.

RESUMIENDO , las corrientes teatrales europeas más relevantes fueron:

. TEATRO DEL ABSURDO: surge en Francia con IONESCO y su obra La cantante calva en 1950, a la que seguirán otras de BECKETT ( Esperando a Godot) y otros autores. Las características serían:
. su concepción del mundo, muy cercano al existencialismo de Sartre, Camus o Kafka . Los temas se refieren  siempre a la angustia ante el tiempo,  la muerte, la nada, la soledad, la incomunicación…en definitiva la visión de la vida como una burla trágica.
. las formas de expresión dramática que consistirán en una presentación absurda del absurdo. Se presentan situaciones ilógicas con un lenguaje ilógico. Se tiende a mostrar lo absurdo de la vida, pero no hablando de ello, sino haciéndolo  sentir con procedimientos estrictamente  teatrales. En España destacaron en este sentido FERNANDO ARRABAL, con pic nic, o El triciclo  ,  y muchos críticos han visto en MIHURA un precedente de este teatro del absurdo.



. TEATRO EXPERIMENTAL: con este nombre se designa a diversas actividades que continúan la búsqueda de nuevas formas dramáticas, al margen del teatro comercial. Se prima el espectáculo por encima del texto literario, cobrando importancia los elementos plásticos y sonoros. Siguiendo a Artaud  , se une la nueva concepción de las relaciones  con los espectadores, que conduce al happening: espectáculo en que los actores y público improvisan juntos a partir de cualquier acontecimiento, o al teatro café, donde el escenario como tal desaparece  .
. Como consecuencia surgen experiencias nuevas que intentan romper con la  tradicional separación entre escenario y la sala, se llega a renunciar incluso del teatro convencional y se representa en una fábrica o en la calle misma.
En conclusión, junto con la pervivencia de un teatro literario el teatro experimental propone nuevas formas de espectáculo.

TEATRO ESPAÑOL  DE POSGUERRA

El panorama del teatro español presenta muchas limitaciones comparado con el europeo.  Los acontecimientos que rodean a  este género son especialmente dos: comerciales: los empresarios imponen sus intereses a favor de un público burgués con gustos a veces deplorables. E ideológicos, ejercidos por una CENSURA , muy severa en el caso del teatro.

Así, a lo largo de estos años, junto con un teatro “visible” hay un teatro “soterrado” que intenta responder a nuevas exigencias sociales, estéticas y culturales. Las tendencias de estos años van paralelas a la poesía y la narrativa:
. años 40 y parte de los 50 hay una continuación de las tendencias dramáticas más tradicionales. Pero se va viendo una búsqueda de nuevos caminos, entre los que destaca un teatro con preocupaciones existenciales.
.década de los 50: aparece un teatro realista y de denuncia social.
. años 60 y 70 : proliferan los intentos de teatro experimental, aunque con fuerte carga crítica.

AÑOS 40

La Guerra Civil supuso un corte profundo en la trayectoria de nuestro teatro. Al terminar la contienda , unos dramaturgos han muerto ( Valle- Inclán, Lorca…) otros están en el exilio ( A.Casona, Alberti, Max Aub…) y lo que producen los viejos maestros (Benavente, Arniches…) no es de interés. No es de extrañar que nuestros teatros se llenaran de obras extranjeras, aunque de escaso valor, lo que pide un público burgués animado por el afán de trivialidad. Además hay un auge del cine y muchos teatros se convierten en salas de cine.
Como contrapartida hay que destacar  algunos espectáculos meritorios de los Teatros Nacionales en Madrid. Y junto a ellos irán cobrando importancia sobre todo en los años 50, los Teatros de Cámara y los grupos TEU ( Teatro Español Universitario) que traerán alguna corriente de vanguardia europea ( teatro del absurdo) y contribuyeron a la formación de un público nuevo, joven.

Hay  dos corrientes dramáticas en los años 40:

. ALTA COMEDIA AL ESTILO BENANTINO: con figuras como José María Pemán, Joaquín Calvo Sotelo, Luca de Tena… que representan la ideología tradicional. Crean comedias de salón, con una crítica amable de  costumbres .

. EL TEATRO CÓMICO. Dejando aparte gran masa de piezas carentes de valor , muchas de ellas derivadas del astracán, destacan dos grandes dramaturgos, como son JARDIEL PONCELA  Y MIGUEL  MIHURA.

             -JARDIEL PONCELA: se había propuesto renovar la risa creando un teatro de lo inverosímil, nuevo, audaz. Es, en cierta medida el precursor del teatro del absurdo en su vertiente humorística. Su base cómica es la inverosimilitud  y lo fantástico para representar una caricatura de la sociedad. Comedias como Cuatro corazones con freno y marcha atrás, Eloísa está debajo d un  almendro… Sus obras no fueron comprendidas en su época y se estrelló contra el gusto del público. Se diferencia del teatro cómico anterior en la atemporalidad del conflicto , de los personajes y del escenario, superando todo casticismo y popularismo. Es un maestro encadenando situaciones inverosímiles y en el humor abstracto de raíz intelectual.

           -MIGUEL MIHURA: su producción comenzó con Tres sombreros de copa, pero la obra no fue comprendida y habría de esperar 20 años hasta su estreno. Su decepción fue terrible y decidió “prostituirse” haciendo ese teatro de consumo al alcance de la mentalidad de los empresarios, de los actores y del público burgués.  Esta obra supuso la utilización de formas muy actuales como el music-hall o el circo. El humor de  esta  obra se adelantó a su época. El autor tiene que podar toda su creatividad  y su inconformismo. Sin embargo, y aún reconociendo sus concesiones, Mihura ha afirmado que todo su teatro responde a una misma línea: la de ocultar su pesimismo bajo un disfraz burlesco, así se ve el choque entre individuo y sociedad, motivo que impide al hombre ser feliz. Este conflicto suele quedar amortiguado en el final de sus obras, con finales relativamente “felices”.  Su lenguaje lleno de ingenio y su postura inconformista le convierte en un antecedente del teatro del absurdo, y es el primer dramaturgo cómico español después de la guerra. Obras como Maribel y la extraña familia, o Ninette y un señor de Murcia están en la mente de todos.




CORRIENTE EXISTENCIALISTA (AÑOS 50)

En oposición con todo lo citado hay que situar el nacimiento de un teatro distinto, inconformista, preocupado , que se inserta al principio en una corriente existencialista. Dos fechas resultan significativas:
- 1949: Historia de una escalera de Buero Vallejo
- 1953: Escuadra hacia la muerte  de Alfonso Sastre



Obras como éstas demuestran que algo está cambiando en nuestro teatro. El realismo  existencialista  y social se aglutina de forma notable, aunque la censura les impide estrenar muchas de sus obras o les obliga a simular los mensajes políticos e ideológicos bajo un simbolismo a veces irreconocible. Estos autores transmiten el desasosiego del ser humano, pero pronto recrean la vida cotidiana y transmiten la falta de libertad, la moral absurda, la injusticia social, la explotación del hombre por el hombre, la violencia, la discriminación, los conflictos ideológicos, e incluso la miseria y la angustia del proletario. Esta tendencia  se llamó REALISMO CRÍTICO, alejado de todo costumbrismo y popularismo.
            -ANTONIO BUERO VALLEJO: ( Guadalajara  1916-2000) Fue en la cárcel , tras la guerra, donde se despertó su vocación teatral. Allí fue  condenado a muerte tras la guerra, pero fue indultado en 1947. En su obra están siempre presentes la denuncia de injusticia o el inconformismo ante un mundo hostil, el sufrimiento, la búsqueda de la verdad y la lucha por la libertad, y sus personajes, aunque a poyados en la esperanza, viven en un eterno interrogante. Para él la TRAGEDIA tiene una doble función:
- Inquietar: planteando problemas sin imponer soluciones, lanzando interrogantes que el espectador tiene que prolongar con su reflexión
- Curar: invitando a una superación personal y colectiva, a una lucha ante las fuerzas negativas que amenazan al hombre. Por eso, aunque sus obras   son en apariencia amargas, Buero se sitúa por encima del pesimismo: sus tragedias nos proponen LECCIONES DE HUMANIDAD.

Su TEMÁTICA: se ha enfocado en un doble plano:
. plano existencialista: meditación sobre el sentido de la vida, la condición humana, meditación metafísica, pero siempre en contextos muy concretos.
.plano  social: denuncia de las iniquidades e injusticias precisas, desde un exigente sentido moral y político. Y estos dos planos se entremezclan  aunque en su trayectoria puede señalarse una primera en la que se hace patente su enfoque existencial, y una segunda donde prevalece el enfoque social.

1º ETAPA: hasta 1955, destacan sobre todo sus dos 1º obras Historia de una escalera( 1955) es el drama de la frustración, vista a través de tres generaciones de varias familias muy modestas, con sus sueños, sus resignaciones, sus fracasos … Las connotaciones sociales se conjugan  perfectamente con los problemas existenciales.



En la ardiente oscuridad ( 1950)  tragedia de compleja significación: sus personajes, CIEGOS, encarnan la resignación o la rebeldía ante la dolorosa condición. Con estas obras y alguna otra, Buero mostró su hondura existencia y su talento dramático.

2º ETAPA: etapa social que se inicia con Hoy es fiesta (1955) donde recrea asuntos históricos con los que, de forma simulada  para sortear la censura, denuncia situaciones actuales: Un soñador para un pueblo, sobre la figura de Esquilache, Las Meninas sobre Velázquez y aboga por la libertad intelectual frente al poder, El tragaluz, drama en el que la época actual es observada desde el futuro. Dos historiadores se plantean un experimento: volver a una época pasada ( el s. XX) para estudiar el drama de una familia cuyos miembros adoptaron posturas distintas en un a” Guerra civil” ( como le sucedió a él con su padre. Su padre fue fusilado por los republicanos y él después se alistó con ellos para la guerra).

3º ETAPA: sigue con sus preocupaciones ideológicas e intenta   una mayor renovación formal en La Fundación ( 1974) Caimán, Diálogo secreto ( 1984) entre otras.  Estas obras presentan novedades escénicas claras, como recursos de luminotecnia, o de tramoya para obligar al espectador a   “ver” la realidad desde el  punto de vista de determinados personajes e incrementar su participación en el drama.
En conclusión, la trayectoria de Buero resume, como ninguna otra, los pasos que ha seguido el teatro español  más digno, y es ejemplo de rigor claro.

EL TEATRO REALISTA Y DE PROTESTA Y DENUNCIA
 ( AÑOS 60)

El  teatro de Buero nos ha llevado a una nueva etapa cuyo signo más destacado será el testimonio y la protesta sociales que responde a una estética realista.
Hacia los años 60 se van consolidando algunas novedades: junto al público burgués, ha aparecido un público nuevo, juvenil y universitario, sobre todo, que pide otro teatro. La censura se relaja levemente y fragua la concepción del teatro SOCIAL. Ya hemos visto a B. Vallejo y con él destaca ALFONSO SASTRE: que ya en 1950 quiso fundar el grupo de teatro TAS ( Teatro de Agitación Social) que no fue permitido. En 1961 funda GTR ( grupo de Teatro Realista). Su obra Escuadra hacia la muerte    ( Drama antibelicista llevado al cine que cuenta la aventura de cinco soldados dispuestos en una situación crítica. Castigados por sus malas acciones, pasan el tiempo activados por el cabo Goban.Toda una representación de valor de Sastre escrito en tiempos franquistas y con grandes problemas con la censura.) marca realmente un hito en el teatro de posguerra por su hondura existencial. Plantea el conflicto entre el principio de autoridad y el de libertad y es un gran alegato contra la guerra. Otros títulos suyos son La mordazaLa cornada, … Sus obras apenas se estrenan en su época por desconexión con el gusto del público. Es un gran teorizador y se caracterizó por su afán de renovación y su fuerte denuncia. Es una de las figuras más representativas del teatro español de nuestro tiempo.





Junto a B. Vallejo y A. Sastre destacan autores algo más jóvenes con obras muy importantes:

.Los inocentes de la Moncloa de Rodriguez Méndez, es un realismo directo.
. La camisa de Lauro Olmo
. Los salvajes de Puente San Gil de Martín Recuerda…

Por  su temática se trata de obras representativas del teatro SOCIAL. Todas las obras abordan problemas muy concretos : la deshumanización burocrática y la esclavitud del trabajador ( El tintero) las miserias de unos opositores ( los inocentes de la Moncloa),  la vida de unos obreros que deben emigrar ( La camisa) En suma, se trata de variantes del tema de la injusticia social y de la alienación. Vemos las similitudes de esta temática con las de la novela y la poesía social.

En cuanto a la estética y la técnica, todas ellas se inscriben en el realismo, llegando incluso a utilizar elementos esperpénticos ( Martín Recuerda) , pero el realismo tradicional con influencia de Brecht todavía tardaría en llegar.  Es un teatro fiel a la España en la que viven, y es de lamentar que tuvieran que enfrentarse a tantas dificultades para estrenar sus obras.

COMO CONTRASTE , es revelador el TEATRO COMERCIAL que llenaba los escenarios de numerosas comedias muy al gusto de un tipo de público sin preocupaciones sociales. ALFONSO PASO prefirió ser autor de éxito y obtuvo un enorme éxito.

LA BÚSQUEDA DE NUEVAS FORMAS DE EXPRESIÓN 
( AÑOS 70)

El teatro realista y social sigue defendiendo las circunstancias del país, pero  a la vez, otras dramaturgos se han lanzado hacia una renovación de la expresión dramática, superando el realismo y asimilando las corrientes nuevas europeas, valorando el teatro “independiente” frente al comercial, en busca de nuevas técnicas que sacarán al teatro del aislamiento en que se encontraba.
Surge así una nueva vanguardia en la escena española. Para ellos el camino no ha resultado fácil. El contenido del nuevo teatro es tan crítico  o más que el teatro social, por lo que se chocaron también con la censura. Pero además, la novedad de su estética los colocaba al margen  de los escenarios convencionales, de los gustos tradicionales y hasta de prejuicios de cierta crítica, por lo que vamos a hablar de un “TEATRO SOTERRADO”.

            - FERNANDO  ARRABAL: tras el fracaso de su estreno Los hombres del triciclo, muy en la línea del teatro del absurdo, decide exiliarse. La mayor parte de su vida la ha pasado en Francia, y la mayoría de sus obras las escribe en francés. Hoy es internacionalmente conocido. Sin embargo, Arrabal ha proclamado sus raíces españolas, entremezclándose con influencias foráneas. Su trayectoria va desde el teatro del absurdo y un nuevo esperpento hasta el llamado “TEATRO PÁNICO” desenfrenado y provocador de tantos escándalos como entusiasmos. En todas sus obras se ve rebeldía ante el mundo actual, considerado cruel, inhumano y absurdo. Obras suyas son El cementerio de automóviles, El arquitecto y el emperador de Asiria , o Róbame un billoncito.



            - ANTONIO GALA: Su teatro se resiste a ser clasificado en las tendencias dominantes. Hace un teatro poético, una farsa histórica y un drama simbólico moral. Se dio a conocer con Los verdes campos del edén, y sus obras son muchas El cementerio de los pájaros, o Las manzanas del viernes

Las CARACTERÍSTICAS  de este nuevo teatro de los años 70 son:
. la temática gira en torno a la dictadura, la falta de libertad, la alienación, la guerra…
. el tratamiento es simbólico. El drama es una parábola que hay que descifrar. Los personajes son símbolos desencarnados, se recurre a lo alucinante, a la farsa, a lo onírico … para hablar de estos temas.
. el lenguaje es directo, pero se recurre a lo poético y ceremonial.
. innovaciones: los dramaturgos insisten como nunca en que la obra teatral no se reduce al texto. Algunos colaboran en la realización del espectáculo. Su labor ha solido ir muy relacionada con el trabajo de los grupos independientes.

TEATRO INDEPENDIENTE

Aquí se engloba a una serie de grupos que viven al margen de las cadenas establecidas en el mundo del espectáculo. Son conjuntos de actores, directores y autores, organizados frecuentemente en cooperativas y que, en una entrega total al teatro, recorren el país y otros, con escasos medios, como los antiguos cómicos. Destacan: Els Joglars, La fura dels Baus, Los Cátaros, Tábano , Ditirambo en Madrid, Corral de Comedias en Valladolid.. Supusieron la síntesis entre el teatro experimental y el popular, asumiendo la influencia de Brecht o Artaud, el living Theater… pero por otro lado se dirigen hacia amplios sectores de la población que no habían tenido acceso al teatro. Además se representa en diversos escenarios: casa de cultura, centros de enseñanza, plazas, fábricas… Todo ello para ALEJARSE DEL TEATRO BURGUÉS Y RENOVAR EL CONTACTO DE LA OBRA Y ACTORES CON EL ESPECTADOR.

Son estos grupos los que han acudido a formas del circo, de la comedia musical, del teatro de títeres, para dar a sus contenidos expresivos mayor alcance popular. A todo ello colaboró la supresión de la censura, el acceso a los escenarios de autores jóvenes marginales ( F. Arrabal, Francisco Nieva…) y de una manera determinante la creación de un CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL que han hecho posible que nuestro país abriera sus horizontes.

             - FRANCISCO NIEVA: posiblemente el mejor dramaturgo experimental español de la 2º mitad de s. XX. Su teatro va  a caminar precisamente por la senda de lo onírico, lo fantástico y lo imaginativo. Es un TEATRO ANTIRREALISTA donde el escenario, el maquillaje las luces… cobran gran significado. Su representación resultó imposible hasta los años 70, aunque él escribió ya mucho antes. Sus obras se encuadran dentro del “ teatro furioso” donde no se pretende transmitir ningún contenido ideológico organizado, para dar paso a lo marginal, lo erótico, lo prohibido…Pelo de tormenta, La carroza de plomo candente, …



            - JOSÉ LUIS ALONSO DE SANTOS: actor y director también en el teatro independiente. El éxito fue con La estanquera de Vallecas, o Bajarse al moro. 

TEATRO DE LOS 80 Y DE LA ACTUALIDAD

Durante esta década se afianza el teatro de autor, aunque se mantenga la creación colectiva con algunos grupos de teatro independiente, entre los que destaca hasta la actualidad LA FURA DELS BAUS.
Los festivales internacionales, como el festival de otoño de Madrid,  permiten acercar a todos incluso el teatro más clásico del siglo de Oro , con la formación de la Compañía de Teatro Clásico de Adolfo Marsillac, que van rescatando las mejores piezas de nuestro teatro nacional de siempre. Los escenarios españoles unieron las obras clásicas con las novedades más audaces. Y a la vez pusieron en escena viejas obras que nunca habían visto la luz en representación como El público de Lorca, Voces de Gesta de Valle Inclán…

El teatro histórico adquirió una gran importancia, el tema de la Guerra Civil se mantiene ¡Ay Carmela¡ de J. Sanchís, Cinco horas con Mario de Delibes…  o incluso los temas cotidianos, a veces trivializados, se descubren en la juventud: Noches de amor efímero de Paloma Pedrero, Una hora sin televisión de Jaime Salom, Los ochenta son nuestros  de Ana Diosdado…

DURANTE LOS NOVENTA Y HASTA LA ACTUALIDAD se ha conseguido descentralizar la escena con la restauración de teatros de provincias y la creación por las instituciones autonómicas de Compañías y Escuelas de Arte Dramático fuera de Madrid y Barcelona.
Si bien es cierto que hay que atribuir al teatro independiente el mayor peso de la renovación teatral en España, hay que señalar que dentro de los circuitos profesionales  hay personalidades con una gran calidad técnica : Fernando Fernán Gómez, Nuria Espert, Tamayo…

En la actualidad cabe preguntarse si el teatro alternativo debe o no  considerarse como heredero directo del antiguo teatro independiente. Muchos de los iniciadores son hoy los que llevan la gestión de los teatros públicos. Hoy  en día influye enormemente la financiación de las políticas culturales en el teatro alternativo. Sin embargo, existen numerosas salas, compañías e incluso escuelas que hacen una gran labor: la cuarta pared , Triángulo en Madrid ; Beckett en Barcelona… que han logrado una cierta posición o reconocimiento, que lamentablemente no se suele compaginar con la afluencia de público suficiente como para autofinanciarse sin ayuda pública o sin recurrir a compañías escolares.
Y para terminar, fuera del teatro alternativo, pero perteneciendo al teatro RENOVADOR, al carácter colectivo y a la relativa independencia, es preciso valorar muy positivamente el buen éxito de compañías de gran identidad, pero con enfoques muy dispares, que sí parecen  continuar firmemente la antigua identidad de los independientes, con la diferencia de que están obteniendo  buenos resultados comerciales y con parte de financiación pública, así están : El joglars, La fura dels Baus, , Comediants, La Cubana…




 
Copyright 2009 ATRAPANDO PALABRAS . Powered by Blogger
Blogger Templates created by Deluxe Templates
Wordpress by Wpthemescreator